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viernes, mayo 30, 2008

El Buzón de correos

El Buzón de correos,es una caja alargada con una ranura por donde se introduce el correo y la correspondencia. Los buzones se colocan a las puertas de las viviendas y los utilizan los carteros para depositar el correo ordinario. También sirven para recibir la publicidad que se reparte por el método de buzoneo. Su forma es estrecha y larga y presentan una ranura frontal por donde se introducen las cartas y otros impresos. Los buzones cuentan con una portezuela que se abre con llave para impedir el acceso al correo privado. Sobre la misma, se suele reservar un espacio para colocar la etiqueta en que se señala el nombre de sus ocupantes y, en su caso, el piso al que corresponde.
Si hablamos de un bloque de viviendas, los buzones se instalan agrupados en el patio de vecinos en una zona discreta. En el caso de viviendas unifamiliares, se colocan a la puerta de la casa o en la valla de acceso. Los buzones de publicidad son buzones disuasorios que se colocan en el exterior de los edificios para evitar la recepción de propaganda en los buzones particulares.
También se considera buzón a la simple ranura o trampilla que se coloca en la puerta principal de las casas para recibir el correo. Sólo en ocasiones, existe una caja que lo recepciona al otro lado.
Existen numerosos modelos de buzones. Por su forma, pueden ser verticales u horizontales y se fabrican tanto en madera como en diferentes tipos de metal: aluminio, chapa de acero, etc. Algunos presentan la puerta en plástico traslúcido lo que permite comprobar la llegada del correo sin necesidad de abrirlo. Por su parte, los modelos diseñados para el exterior se fabrican en plástico o metal con tratamiento anti-corrosión. Éstos suelen estar decorados con tejadillo o algún motivo animal o campestre si van destinados al jardín presentándose en diferentes formas y colores.

Buzón de correos
Los buzones de correos son los receptáculos que instala el servicio de Correos en la calle o en locales públicos para que los ciudadanos depositen sus cartas y postales. Los buzones públicos se colocan en zonas de paso y se suelen pintar en colores llamativos para facilitar su localización.
Los buzones han cumplido una importante labor social durante siglos; sin embargo, recientemente, con el auge de la informática y el masivo uso del correo electrónico el buzón de correos ha entrado en declive.


Buzón de voz

Se llama buzón de voz al dispositivo electrónico que recoge mensajes hablados. Utilizado tanto en telefonía móvil como fija, su uso se ha extendido enormemente con la proliferación de los teléfonos portátiles y el aumento del tiempo de estancia fuera de casa. El uso del buzón de voz está ligado al contestador automático. Este dispositivo recibe la llamada recitando un mensaje de bienvenida que puede ser el mensaje estándar grabado por el fabricante o puede personalizarse por el usuario.


Buzón electrónico
Se llama buzón electrónico al depósito que sirve para almacenar correos electrónicos.

Historia del primer sello postal en Argentina


La historia nos cuenta que en el año 1748 se establece un sistema de correo regular entre Potosí y Buenos Aires. Pero será en los primeros años posteriores a 1810 cuando se comienzan a utilizar "signos postales", los que detallaban en la correspondencia el lugar de origen del envío y el eventual pago previo del mismo.

En otras ocasiones el pago de la pieza enviada debía ser abonado por el destinatario. Como no existía norma alguna al respecto, el mismo podía rehusarse a efectuar dicho pago por lo que la correspondencia no se le entregaba y se volvía al punto de origen para intentar una vez más el cobro.

Esta problemática se manifestaba no sólo en nuestro país sino también en el resto del mundo.

Es Inglaterra, en 1840, el primer país que adopta el empleo de sellos adhesivos. En dicha ocasión emite los primeros ejemplares de un penique de color negro y dos peniques de color azul, con la imagen de la joven Reina Victoria.
En Sudamérica, será Brasil quien emita el primer sello postal en 1843. Luego le siguió Chile en 1853.
En 1854, la Confederación Argentina decide la organización del correo imponiendo el pago previo de toda correspondencia por parte del remitente. Se utiliza para ello un signo postal con la leyenda "FRANCA" mediante un sello de hierro.
A partir del año siguiente se empieza a gestar la idea de la confección de sellos adhesivos.

A fines de 1855 el estado de Buenos Aires, que no formaba parte de la Confederación decide la emisión de sus primeras estampillas. Se imprimen en enero de 1856 y eran cuatro valores postales con la imagen de un gaucho(correo) cabalgando en dirección al sol. Tenían los siguientes valores: cuatro, seis, ocho y diez reales. Pero el mismo Gobierno que había autorizado su emisión decide en julio del mismo año la adopción de una nueva moneda: el Peso reemplaza al Real por lo que dichos sellos, al tener impresa la vieja denominación monetaria no llegaron a entrar en circulación.

Para la misma época, el Congreso Provincial de Corrientes, autoriza la emisión de un sello postal adhesivo de un Real Moneda Corriente. La idea de establecer el timbrado postal en el territorio de la provincia fue del gobernador de entonces, el Dr Juan Gregorio Pujol al regreso de un viaje suyo por Europa donde ya se afirmaba el uso de este sistema.
La ley fue dictada el 16 de febrero de 1856 y promulgada dos días después por Pujol.

Se descartó desde un principio la confección por el procedimiento litográfico ya que era de fácil falsificación. Se decidió entonces que fuera por una impresión tipográfica. Pero esta decisión trajo aparejada la complicación de que en la imprenta estatal que debía ser la encargada de llevar a cabo la tarea no había ningún empleado capacitado en ese método.
Por tal motivo, fue a un francés que había sido aprendiz de grabador en su país de origen quien tuvo a cargo la tarea. Su nombre era Matías Pipet, y para ese entonces se desempeñaba como...panadero.

Como modelo para la imagen , Pipet copia el diseño de un sello de Francia y toma la efigie de la diosa Ceres - nombre latino de la deidad de la agricultura - así, el primer sello adhesivo argentino, a su vez primero y único en la provincia de Corrientes, tendrá un gran parecido que con el primer sello francés emitido en 1849.
La impresión del mismo se realiza en papel barrilete, con tinta negra sobre papel azul grisáceo y en piezas de contorno liso (sin el dentado que conocemos en los sellos postales actuales).
La primera emisión se lleva a cabo el 21 de agosto de 1856.

La plancha de metal original confeccionada por Pipet se utilizó para la impresión de diecisiete emisiones desde 1856 a 1880, año que dejan de emitirse a raíz de la nacionalización de los servicios postales.
Mientras tanto, Buenos Aires, que seguía con la misma situación política, imprimió nuevamente sellos postales. Fue el 28 de abril de 1858 y esta vez fueron puestos en circulación. Los mismos tenían en su imagen un sol y un barco de paletas a vapor.

Recién en el año 1862 aparecen las estampillas llamadas "escuditos", que serán las primeras en contener el nombre definitivo del país.
Fue el cuarto aniversario del Descubrimiento de América por España, el 12 de octubre de 1892, la primera ocasión en que se emiten sellos en carácter conmemorativo. La emisión estaba constituida por dos valores postales, uno de dos centavos y otro de cinco centavos, ambos de color azul.

El sello postal argentino se volverá con el paso del tiempo, a través de la evocación y la difusión de determinados sucesos históricos, geográficos, culturales o científicos, una herramienta fundamental como puente cultural para mostrar al resto del mundo aspectos interesantes del país.
En el año 1953 y en conmemoración de aquel sello argentino de 1856 emitido en Corrientes, el primer Congreso Argentino de Filatelia, instituyó el 21 de agosto como Día del Filatelista Argentino.


1856-2006 TALLER DE PERIODISMO
1856 - 21 de Agosto - 2006
A 150 años del primer sello postal argentino
Por Ricardo Sangregorio especial para Villa Crespo Digital
30 de agosto del 2006
Taller de Periodismo Centro Cultural Osvaldo Pugliese

Historia del Sello Postal Argentino

La historia postal mundial muestra como cada nación al organizar su sistema de correos, probó distintas alternativas para el pago del franqueo. En la República Argentina esto se produce en el año 1748 con el establecimiento de un correo regular entre Potosí y Buenos Aires. El periodo colonial y las primeras décadas que siguieron a la independencia producida en 1810, se caracterizan por el uso de los "Signos Postales" que indican el lugar de origen del envío y eventualmente su pago previo.

Este sistema implicaba en muchas oportunidades que el pago de la pieza enviada debía ser abonado por el destinatario, pero como éste podía rehusarse a recibirla, en ocasiones volvía al punto de origen y allí se intentaba su cobro. Esta dualidad, se reveló como altamente problemática, no sólo en nuestro país sino también en el resto del mundo. Ya en 1854, año de la organización de los Correos Nacionales, se dispuso que fuera el remitente quien pagase previamente toda su correspondencia. Este sistema no implicó la utilización de timbres postales, debido a que a la correspondencia ya abonada se le aplicaba la leyenda FRANCA, mediante un sello de hierro.

Otros países habían comprobado la utilidad de los sellos adhesivos. Su precursor, Gran Bretaña, emitió en el año 1840 los primeros ejemplares de un penique de color negro y dos peniques de color azul, con la imagen de la joven Reina Victoria. Con el tiempo, estos sellos postales se convirtieron en imprescindibles entre los aficionados y fueron conocidos con el nombre de Penny Black y Penny Blue.

En el año 1843 el Brasil adoptó el sistema del sello postal, mientras que Chile lo hizo una década más tarde. En esos años la Argentina no se encontraba unificada, por esa razón fue la provincia de Corrientes la primera en poner a la venta sellos postales, el 21 de agosto de 1856. Estos tenían el perfil de Ceres, diosa de la agricultura; más allá de su rudimentaria realización , el motivo no podía haber estado mejor elegido, por ser Corrientes parte de una tierra considerada posteriormente como el granero del mundo.

Ese mismo año, el Estado de Buenos Aires que estaba separado de la Confederación Argentina, imprimió unos sellos postales bautizados gauchitos, por valores de cuatro, seis, ocho y diez reales; pero no fueron puestos en circulación, ya que en el mes de julio el gobierno adoptó el peso como nueva moneda.

El 28 de abril de 1858, Buenos Aires que seguía con la misma situación política, imprimió nuevamente sus sellos postales. Esta vez los puso en circulación y la imagen que contenían era la de un sol y un barco de paletas a vapor. Por último, en el año 1862 aparecen las estampillas llamadas escuditos, que contenían el nombre definitivo del país.

Siguió luego una serie de sellos de excelente elaboración. Estaban grabados en acero, reemplazando al cobre utilizado hasta ese momento; las planchas de impresión procedían de Francia e Inglaterra, así como la impresora, las tintas y la perforadora. Su viñeta mostraba la efigie del primer presidente argentino, Bernardino Rivadavia, constituyendo a lo largo del tiempo una emisión clásica de jerarquía internacional.

En cuanto a los primeros sellos conmemorativos, fue el cuarto aniversario del Descubrimiento de América por España, el 12 de octubre de 1892, la ocasión para realizarlos. La emisión estaba constituida por dos valores postales, uno de dos centavos y otro de cinco centavos, ambos de color azul. Comienza así su utilización como una manera de evocar determinados sucesos históricos, culturales o científicos y también mostrar al resto del mundo aspectos interesantes del país.

http://www.correoargentino.com.ar/filatelia/his.php