martes, junio 03, 2008

Vocabulario Filatélico

Dentado: Perforación que tienen los sellos entre sí y que facilita la separación de los mismos.

Imperforado: Sello sin dentar o sin perforar. Los primeros sellos aparecieron sin dentar y se utilizaban tijeras para separar uno de otro. En la actualidad no se emiten muchos sellos de esta índole, aunque en ocasiones aparezcan series de sellos dentados y sin dentar.


Serie: Puede constar de uno o más sellos, todos emitidos con un mismo motivo.

Charnela: Papelito de glassine engomado que se usa para montar sellos en las páginas de un álbum. No se recomienda para sellos nuevos. Se le llama también fijasello, bisagra o el anglicismo "hinge".


Nuevo: Sello que no ha sido usado para franquear una carta, por lo tanto, no tiene marca de cuño o cancelador y conserva la goma original en el reverso.

Usado: Sello que ha sido usado para franquear una carta, por la tanto muestra señales del cuño, matasellos o cancelador .

Filigrana: Marca de agua, casi invisible, que utilizan los fabricantes de papel para distinguir unos papeles de otros. Muchos sellos han sido reimpresos, pudiendo identificar unos de otros solo por la filigrana o marca de agua en el papel.

Pareja: Dos sellos unidos entre sí.

Bloque: Aunque casi siempre se especifica "bloque de cuatro", solo se llama así a cuatro sellos unidos entre sí.

Bloque con número de plancha: Conjunto de sellos, pueden ser cuatro o más sellos, en cuyo margen o borde no impreso aparece un número o varios números correspondientes a la plancha o planchas con que se imprimieran los sellos. En los Estados Unidos son muy coleccionados y se les llama "plate block".


Goma original: Se le llama así a la goma que fuera puesta o empleada en el sello por la casa que la fabricara.
Re-engomado: Sello que por diferentes causas perdió su goma original y al cual se le ha puesto goma nuevamente.

Tete-beche: Pareja de sellos unidos entre sí, estando la figura o impresión de un sello invertida en relación con el otro sello. Aunque se usa siempre la expresión francesa, se les conoce también por "cabeza a cabeza".

Sobre de Primer Día: Sobre generalmente con una ilustración impresa, concordante ésta con el motivo por el cual se imprime un sello o serie de sellos, al cual se le fijaron estos sellos y se les canceló con un cuño especial el mismo día en que se pusieron en circulación.


Mancolista: Lista que prepara el filatelista, generalmente utilizando un catálogo como referencia, en la cual detalla los sellos que faltan en su colección.

Odontómetro: Regla usada para medir el tamaño de la perforación en los sellos. Muchos sellos solo pueden distinguirse unos de otros por la diferencia en su dentado.

Valor facial: Se le denomina de esta manera al valor que lleva impreso el sello; el valor que al ser emitido se le diera.

Valor filatélico: Por una o más razones, pero prevaleciendo la ley de la oferta y la demanda, se le llama así al precio que alcanza un sello en el mercado filatélico

Joyas Filatélicas de Hispanoamérica

En nuestra crónica del pasado mes de marzo, para complacer a varios de nuestros lectores, tratamos sobre los sellos más raros o valiosos del mundo, tema que ha sido necesario continuar este mes, en crónica aparte, para hablar de otros sellos, muy raros y valiosos, emitidos por países de Hispanoamérica.
Todos estos sellos, fueron exhibidos durante la Exhibición Internacional del Bicentenario de los Estados Unidos, celebrada en la ciudad de Philadelphia, los días 20 de mayo a 6 de junio de 1976.

Corresponde a Honduras, el honor de contar con el sello más raro, valioso y famoso de los emitidos en Hispanoamérica; creado por el Dr. T.C. Pounds durante la primavera del año 1925, con el fin de colectar sus honorarios por el servicio aéreo, por él establecido, entre las ciudades de Tegucigalpa y Puerto Cortés, utilizando para ello el sello de 10 centavos, impreso en azul negro el año de 1915 y que muestra el Puente Ulúa, imprimiéndole en color negro la sobrecarga "Aero Correo"

De los sellos sobrecargados, es el habilitado para 25 centavos, del cual se supone existían 4 ejemplares, pero que sólo se conoce éste que mostramos, el sello más valioso de Hispanoamérica y uno de los sellos aéreos más cotizados en el mundo.
Famosos filatelistas de varios países del mundo se han disputado la posesión de este sello; recordamos cuando en 1961 fue vendido en New York al Sr. Lilly por el comerciante y gran admirador de Hispanoamérica, Sr. F. W. Kessler. Actualmente, es propiedad del Sr. Jared L. Jonson, de la casa filatélica Chandler's Inc. Quien hizo posible su exhibición en INTERPHIL '76
Sólo se conoce la existencia de dos parejas "tete-beche", de estos sellos con un valor facial de 180 céntimos, emitidos por Uruguay el año de 1858. La impresión de los mismos, se efectuó en hojas de 78 sellos, sin perforar, formando 13 hileras de sellos cada una; habiéndose invertido durante la impresión uno de los diseños, formándose de esta manera la pareja "tete-beche" que nos muestra la foto. Formando parte de la Colección Tapling, se encuentra en el Museo Británico una de las dos parejas "tete-beche" existentes, siendo la otra ésta, que miles de filatelistas admiraron en Philadelphia.

Uruguay, tete-beche de 1858, 180 céntimos


Argentina, tete-beche de 1862, 15 centavos Emitidos por la recién creada "República Argentina", fueron impresos en Buenos Aires por la casa litográfica R. Lange, el 11 de enero de 1862, varios sellos con las denominaciones de uno, diez y quince centavos, todos ellos mostrando el Escudo de la República.
Por descuido de la casa impresora, el primer sello de la segunda hilera, valor de 15 centavos en color azul claro, fue impreso de manera invertida, formando una pareja "tete-beche" de gran valor y de la que solo se conocen actualmente la existencia de tres ejemplares.
Durante casi 100 años, esta pareja "tete-beche" que en nuestra crónica pueden apreciar, permaneció olvidada formando parte de la colección del Duke de Polignac, un entusiasta filatelista, quien durante las décadas de 1850 y 1860 recorriera las estafetas de correo del mundo en busca de bloques y parejas.

Constituyendo uno de los sobres franqueados más valiosos del mundo, el que mostramos en esta crónica corresponde a Chile, luciendo en el mismo un bloque de 14 sellos, con valor facial de 5 centavos, emitidos en el año de 1854, Estos sellos, impresos durante los años que van de 1853 a 1865, fueron impresos tanto en Londres como en Santiago, constituyendo los de 5 centavos, impresos por el sistema de litografía y no por el de grabado -como fueran impresos en su mayoría- los sellos clásicos chilenos que más escasean.

Si bien se pueden encontrar en "múltiples" de hasta 5 ejemplares, este bloque de 14 sellos es extremo valioso, más, caso curioso de contar, el mismo fue hallado en un "Mercado de las Pulgas" o "rastro" de París, poco después de la Segunda Guerra Mundial, y adquirido por el coleccionista residente en New York Sr. John F. Rider, filatelista que en aquel entonces poseía una de las mejores colecciones de sellos chilenos del mundo.

En la actualidad, este sobre o cubierta, es propiedad del Dr. Norman S. Hubbar, autor del trabajo "Los Aristócratas", aparecido en la revista de la American Philatelic Socíety correspondiente al mes de mayo de 1976, en el cual describe las "Joyas filatélicas" que fueran puestas en exhibición durante INTERPHIL '76, trabajo que hemos utilizado para la confección de esta crónica.

El valor de los sellos latinos

Es indudable que para los coleccionistas y comerciantes filatélicos norteamericanos, el catálogo publicado por la casa Scot.t Publishing CO. , 3 East 57 Street, New York, N. Y. 10022, Estados Unidos, constituye la fuente central a toda referencia, catalogación y valorización de los sellos. En los Estados Unidos se publican otros catálogos muy buenos para sellos de esta nación y el resto del mundo, pero en cualquier forma el único que se le considera como la "biblia" de todo filatelista es el Catálogo Scott.

Este trabajo sobre el valor actual que están adquiriendo los sellos de muchos países hispanoamericanos, trabajo que hemos dividido en dos partes y que comprende en éste los países comprendidos alfabéticamente desde la letra A a la letra E; tiende a mostrar con base al recién publicado Scott, el interés creciente hacia la filatelia y los sellos de Hispanoamérica.

La numeración que se utiliza es la del catálogo Scott 1979, los precios se relacionan, como es costumbre, al colocar el valor del sello nuevo primero y seguidamente el del sello usado.

Argentina

El mayor número de alzas en precio, que llegan en algunos sellos aun 100% de aumento, se concentra en los sellos emitidos entre los años 1858 a 1935. El sello de 5c emitido por la República en 1864 No. 7H, subió de $70/$10 a nuevos precios de $150/$18; y el sello de 15c Rivadavia No.10 de $2,500/$1,750 anteriormente, ha subido a $4,000/2,500. Los sellos emitidos de 1888 a 1890, en los que se destacan argentinos famosos, Nos. 57 al 67 , han subido bajo condición de nuevos, de $57 a $111. Los sellos emitidos durante el Congreso Postal Panamericano de 1921, Nos. 290 al 291, han subido de 45c la serie a $1.65; también han aumentado los sellos sobrecargados en verde del Zeppelín, Nos. C25-C29 de $380/328 aun nuevo valor de $545/$432.

Chile

Se muestran 412 cambios de precios en relación a los sellos chilenos en el último catálogo Scott. Este incremento va desde un 15% por ciento aun 50% de aumento, y el mayor número de alzas se manifiesta entre los sellos emitidos en los primeros años.

Colombia

En la catalogación de los sellos de Colombia se han producido 1,898 cambios diseminados entre los sellos emitidos hasta la actualidad, estas alzas van desde un 10% a un 30%. La serie Cartagena, Nos. 170 a 171, ha subido de $5.50 a $12.00. Muchos sellos para el correo aéreo han tenido un alza notable. El No. C7 de la Compañía Colombia subió de $2.500/$1.250 a $4.500/$$1.750. Los sellos en honor a los VI Juegos Panamericanos, en hojas de 25 sellos, Nos. C546-C566, subieron de $6/$3 a un valor de $11.50/$7.

Costa Rica

Registra 214 cambios la catalogación en alza de los sellos de Costa Rica, y sólo unas pocas series dedicadas a los deportes sufrieron un cambio en baja de valor. El sello provisional de 1911 con la leyenda "Correos" invertida, subió de $7.50 a $15. El sello No. 018a con la leyenda "Oficial", subió de $3.50 a $10. Muchos de los sellos de "Guanacaste" también han experimentado un alza notable.

Cuba

Se han efectuado 936 cambios en la catalogación de los sellos de Cuba. Scott sólo cataloga los sellos emitidos hasta el año 1960, y tampoco se encuentran aquí tomados en consideración los sellos emitidos durante la ocupación de la isla por Estados Unidos, ya que los mismos aparecen en el volumen de Scott dedicado a los Estados Unidos. La mayor concentración de alzas se manifiesta entre los sellos emitidos durante el dominio español de la isla. El sello No.5 sobrecarga de "Y 1/4", subió de $125/$30 al nuevo precio de $225/$42.50. La serie de Navidad 1960, Nos. 648-662 compuesta de 15 sellos, subió de $281$19 a $341$21.

República Dominicana

Muestra 886 cambios de precio favorables que van de un 10% aun 15%. Estos cambios comprenden los años 1865 a 1940. Algunas series emitidas durante 1950 han bajado en precio.

Ecuador

Los sellos de Ecuador aparecen con 189 cambios. El sello No.1 subió de $10 / $8 a $15 / $10. Otro de los primeros sellos, el N. 3, subió de $6 a $9. Los sellos triangulares emitidos en 1936 para la Exhibición de Quito, subieron de $24 / $20 a $42 / $36, los correspondientes a Correo, y de $15 a $30 los correspondientes a Correo Aéreo

por Ignacio A. Ortiz-Bello

Cuánto vale mi colección?

Para los que hemos decidido comerciar o utilizar la filatelia como medio económico de vida, cada vez que alguien se nos aparece con una colección de sellos y nos pregunta: ¿cuánto vale mi colección?, pregunta común y que puede tener una respuesta rápida y sencilla, nos ocasiona un debate interior entre el comerciante y el filatelista. Como comerciante debo de tratar de adquirir la mercancía aun precio favorable, con un buen margen de ganancia, poner o encontrar algunos motivos desfavorables a la compra y terminar por comprar de forma que el cliente se sienta satisfecho y bien retribuido en la operación comercial; pero, como filatelista, mi deber era sugerirle utilizar una casa subastadora en caso de que piezas o el conjunto de los sellos merecieran ese medio, señalarle áreas o países donde su colección pudiera adquirir mejor precio, aconsejarle presentarla de mejor forma, decirle que complete algunas series o mejore unos sellos, que la catalogue utilizando un catálogo más especializado, y hasta en ocasiones pedirle que espere por un buen comprador o mejores tiempos.

Ya en otra ocasión mencioné, y los que me han visitado lo saben, que en mi oficina, a mis espaldas, hay un letrero que dice: LA FILATELIA ES un entretenimiento sano, educativo, NO ES una cuenta de ahorros. El mayor valor, rendimiento, beneficio de coleccionar sellos no está en lo que pueda representar en un futuro como ahorro o valor convertible en dinero cuando se nos presente una época mala. La filatelia, no los sellos que son una excelente inversión, debe practicarse como entretenimiento, debe servirnos para conocer más de los países que coleccionamos, debe de ayudarnos en nuestros conocimientos de geografía e historia, nos hace más ordenados, nos enseña a ser observadores, nos muestra el mundo que nos rodea en todas sus facetas y, en suma, nos hace más cultos que los que no se interesan por nada.

¿Qué más valor queremos?

Para valorar una colección de sellos hay que tener en cuenta un factor que decididamente influye grandemente en el resultado final: la venta de la misma. En esto como en toda mercancía se aplica la máxima de: "Todo vale según la oferta y la demanda". Si su colección es de un país o temática popular entre los filatelistas de su área, ésta se venderá a un precio mayor. Los sellos, también las monedas y billetes, que están en mejor estado de conservación se venden a un precio más alto. La presentación y el ordenamiento son muy importantes. Las series deben ser completas y no mezclar sellos nuevos con usados. Una colección no se aprecia por la cantidad de sellos que posea, lo importante es tener piezas de importancia, no comunes, que cataloguen alto. Una colección de sellos venezolanos se vendió en Miami y a los pocos días un comerciante venezolano la adquirió pagando más del doble de lo que fuera vendida, pues siempre los sellos valen más en su país de origen. Catalogue su colección antes de proponerla. Si usa un catálogo especializado verá mejores precios y puede constatarlos contra listas de compra y venta que publican muchas casas filatélicas. Si sus sellos son de valor alto considere la posibilidad de utilizar una casa subastadora: deje que los interesados se peleen y paguen bien por sus sellos. Asesórese y, como dicen en mi tierra, no se case con el primero que le proponga comprarle sus sellos.

por Ignacio A. Ortiz Bello

domingo, junio 01, 2008

Pablo Emilio Coni

Paul-Émile Coni,nació en el año de 1826 en Saint Màlo, en la costa norte de Bretaña, Francia - murió en 1910 en Buenos Aires, quien se graduó en París como maestro impresor.

Coni llegó a Montevideo en 1851 desde donde se trasladó a la ciudad de Paraná donde trabajó en la imprenta del Ejército Grande , en la cual oficiaba de gacetillero Domingo Faustino Sarmiento. Allí se vinculó con Juan Pujol, gobernador de la provincia de Corrientes y sucesor de Pedro Ferré, quien le ofreció la dirección de la Imprenta Provincial para que la modernizara y volviera a ponerla en funcionamiento. Casado con Fanny Fonteneau, correntina, hija de francés y de criolla y fue padre de cinco varones y dos mujeres entre ellos, Emilio R. Coni (1855-1928), que fue tal vez el primer médico higienista de la República Argentina, Primer Presidente de la Asociación Médica Argentina; Pablo Coni; Fernando A. Coni (nacido en Corrientes el 19 de mayo de 1858); Pedro Coni, Ingeniero Civil que construyó el edificio de la imprenta y que trabajaron en la imprenta asociados a su padre.

Coni se trasladó a Corrientes donde permaneció desde 1853 hasta 1859, reactivando la imprenta y ampliando el espectro de impresiones destinadas al estado.

Inició la edición de periódicos, asumiendo la dirección de los mismos. Así se sucedieron: La libre navegación de los ríos aparecido el 3 de febrero de 1853, que cambió su nombre al año siguiente por el de El Comercio de los cuales José Alejandro Bernheim y Pablo Emilio Coni eran los editores, mientras que Vicente G. Quesada, Miguel López y Francisco Suárez eran los redactores. Posteriormente editaron la La Opinión.

Además de los periódicos, Pablo Emilio Coni comenzó a editar folletos y novelas (en entregas por capítulos) que agregaba a los mismos, para incluir a toda la familia en la lectura de los periódicos. Entre los autores editados, figuraron Vicente Fidel López, José Mármol y traducciones de Dumas, Eugenio Sué, y Byron.

Es importante recordar que esta modalidad se efectuó en 1853, por lo menos veinte años antes que otros diarios la incorporaran.

A partir de 1854, Coni inició la edición de libros, abarcando gran variedad de temas y autores.

En todas las actividades desarrolladas por Pablo Emilio Coni, surgía la personalidad y energía de un creador, que se plasmaban en los diseños y calidad de sus impresiones.

La inolvidable imprenta de Pablo Emilio Coni

La primera estampilla del país




El Gobierno de Corrientes mantenía un servicio de correo que abarcaba toda la provincia y provocaba un gasto importante al erario público, razón por la cual en febrero de 1856 promulgó la ley que establecía el pago de un canon para el despacho de la correspondencia.
Y para poder cobrar ese canon, se necesitaba contar con una estampilla de franqueo, que sería la primera utilizada en el país
Comparando las fecha de esta ley (febrero) y la del contrato entre el gobierno y Pablo Emilio Coni (abril), es fácil inferir que todo lo relativo a la impresión de los sellos, tendría que ser encarado por el último de los nombrados.
El primer paso para lograr su objetivo fue buscar al grabador que estuviese capacitado para realizar laplancha para la impresión.Lo encontró en la persona de Matías Pipet, francés, como Pablo Coni, llegado a Corrientes en 1853, “panadero” de profesión, y antiguo aprendiz en un taller de grabados.

Siendo ambos de origen francés, no resulta extraño que la imagen de la primera estampilla fuese copia de la emisión francesa de 1849, con la efigie de la diosa romana Ceres, protectora de la agricultura.

Matías Pipet grabó ocho clisés en cobre, trabajados en forma individual, todos parecidos, pero con variantes facilmente reconocibles.

Los ocho clisés, de 19 x 22 mm cada uno, se montaron sobre madera. La primera impresión se realizó en agosto de 1856, en la Imprenta del Estado y comenzaron a venderse el día 21 de ese mes.

En diciembre de 1878 (22 años después) el gobernador de Corrientes, Felipe Cabral, decretó que los abogados, procuradores y agrimensores utilizaran esos timbres postales, para el sellado de los escritos que presentaran, según la nueva ley de impuestos que regiría a partir de 1879.

La inolvidable Imprenta Coni
Bibliografía de la imprenta p. 74-76 240 p.

A fines del siglo pasado, en tiempos de producciones a gran escala, la primer imprenta privada en Argentina Coni prefirió mantener el estilo artesanal de sus ediciones a incorporar la linotipia. La llegada de esta innovación tecnológica, representaba la producción mecánica de las letras, siendo el resultado más impersonalizado. O al menos esto entendió Coni, quien prefirió que en su taller, los libros y las demás impresiones, mantuvieran su marca y sello. Su lema era claro que le espiritual reine sobre la material.

El edificio de la vieja imprenta, ubicado en Perú 684 es el más antiguo de todos los que lo rodean y su proyectista fue el ingeniero Pedro Coni, hijo del fundador de la imprenta y padre de Alberto Coni, un reconocido arquitecto que proyectó más de doscientas edificaciones a principios de este siglo.

Pablo Emilio Coni (el creador de la imprenta), era un parisino que había sido educado en las artes gráficas, pero pronto aprendió el oficio de tipógrafo. Vino a Corrientes y en 1853 empezó su etapa de impresor con unos periódicos. Su trayectoria en la provincia del litoral fue intensa. No solo se dedicó a la impresión del diario, La libre navegación de los ríos, que después pasó a llamarse El Comercio sino que imprimió distintos folletos y obras que hicieron historia, como el Primer Mensaje del Presidente de la Confederación Argentina al Primer Congreso Legislativo Federal; los estudios sobre la Constitución argentina; la instrucción práctica de artillería por Bartolomé Mitre o los Anales del Museo de Corrientes. También de su imprenta surgió el primer sello postal de Argentina, que fue hecho con su colega francés Pipet. En la primer estampilla se nota la influencia en el diseño de la emisión francesa de 1849, con la efigie de la diosa Ceres cuya fuerza reconoce su origen en la tierra, representa la fecundidad y lleva por atributo la hoz y la gavilla.

Pulcritud, elegancia y buen gusto caracterizaban sus obras. En 1863 se instaló cerca de lo que hoy es Perón y Rivadavia y después se trasladó a Perú 684, lugar en el cual imprimó a través de años, una variedad de composiciones que dejaron rastros importantes en la historia argentina. Entre ella podemos mencionar a Anales de la Educación Común que fundó Sarmiento y dirigió Juana Manso; Los fallos de la Suprema Corte de Justicia, que apareció simultáneamente con la creación de ese tribunal o el proyecto de Código Civil de Vélez Sársfield. El único momento en que cerró la imprenta fue durante uno o dos meses, en 1871, como consecuencia de la fiebre amarilla.

La impresión artesanal como elección
Cuando apareció la linotipia, pronto llegó un representante francés a ofrecerle a Coni la primera que salía en el país. Sus ventajas eran considerables ya que aceleraba los trabajos. Pero fueron rechazadas ya que priorizó la calidad que podía lograrse con la composición manual, antes que la realización de una mayor cantidad de obras pero con un menor nivel.

En calidad artística esta imprenta siguió recogiendo elogios y produjo libros de géneros muy diferentes: Desde 1876 hasta 1933 se encargó de darle estilo en el formato a la totalidad de los Anales de la Sociedad Científica Argentina, revistas universitarias, tomos con los resultados del Observatorio Cordobés, la Revista de Legislatura y Jurisprudencia, etc. Un trabajo notable fue La Vuelta de Martín Fierro, de José Hernández. Las figuras mas importantes de la época confiaron sus obras a la estética de estas ediciones: entre otras podemos mencionar a Sarmiento, Avellaneda, Roca, Urquiza, Derqui, Mitre o Alberdi. En 1910 falleció Pablo Emilio Coni. Los herederos nunca renunciaron a la composición manual de sus trabajos, por lo tanto no usaron el procedimiento mecánico de la linotipia. Pasados los años 1930 los altos impuestos que se impusieron al papel en blanco, hicieron que resultara más barato imprimir los libros en el exterior del país. Años después la imprenta fue vendida a un grupo de profesores universitarios entre los cuales se encontraba Arturo Leanza, Primer Premio Nacional de Ciencias, quienes años después la cerraron, pero mantuvieron hasta el final el viejo sistema de componer las líneas de un texto, letra por letra, con lo cual se obtuvieron trabajos muy esmerados. Quedó en el recuerdo el más completo catálogo de tipos de todas las lenguas, las ciencias y artes. Numerosos operarios pusieron su sello en cada línea. Testigos y protagonistas de la historia de la imprenta fueron presidentes, novelistas, juristas, poetas, médicos , maestros y un interminable número de escritores que, con buen gusto, dejaron en manos de la imprenta Coni su producción literaria.

Libros del autor

Pablo Emilio Coni. (1858). El verdadero calendario perpetuo : ó, sea colección de los 35 [i.e. treinticinco] calendario únicos posibles en el curso de los siglos. Corrientes: Imp. de La Opinion, 1858.

Asa Smith; Pablo Emilio Coni; Temístocles Paredes; Antonio Tamborini. (1868). Elementos de geografía dispuestos para los niños. Buenos Aires : Pablo E. Coni, Editor, 1868.

Libros impresos en su Editorial

Emilio R. Coni. (1897). Saneamiento de la Provincia de Mendoza (República Argentina). Buenos Aires: Imprenta de Pablo E. Coni é Hijos, 1897

Domingo Parodi. (1881). Ensayo de Botánica Médica Argentina comparada. Bs. Aires, Fac. de Ccias.Médicas. Imprenta Pablo E. Coni. 67 - 103 pp.

Hermann Burmeister; Emile Daireaux; W. Loeillot. (1881). Vues pittoresques de la République Argentine: XIV planches avec 36 figures, dessinées la plupart d'aprés nature et accompagnées de descriptions. Buénos-Ayres: Texte de l'Imprimerie de Paul-Émile Coni ...; Paris: F. Savy en commission ; Halle : Ed. Anton en commission, 1881.
Ambrosetti, Juan B. Antigüedades calchaquíes; datos arqueológicos sobre la provincia de Jujuy. Coni Hermanos, Buenos Aires, 1902. 97 p. Br913.82 Am12.

Ambrosetti, Juan B. Arqueología argentina; cuatro pictografías de la región calchaquí. Coni Hermanos, Buenos Aires, 1903. 13 p. Br913.82 Am12.2.

Lafone y Quevedo, Samuel A. Idioma abipón; ensayo fundado sobre el de Abiponibus de Dobrizhoffer y los manuscritos del J. Brignier; con introducción, mapa, notas y apéndices. Coni, Buenos Aires, 1896. 371 p. Br498.97 AQ38.

Lafone y Quevedo,Samuel A. Idioma mbaya; llamado guaycururú según Hervas gilü y castelnau, con introducción, notas y mapa. Imprenta de P. E. Coni é Hijos, Buenos Aires, 1896. 62 p. Br498.97 MbQ 38.2.

Lafone y Quevedo, Samuel A. Lenguas argentinas; idioma abipón; ensayo fundado sobre el “De Abiponibus” de Dobrizhoffer y los manuscritos del padre J. Brigniel, S. J. con introducción, mapas, notas y apéndices.Imprenta de P. E. Coni, Buenos Aires, 1896. 371 p. Br498.97M Q 38

Lafone y Quevedo, Samuel A. Tesoro de catamarqueñismos nombres de lugares y apellidos indios con etimologías y eslabones aislados de la lengua cacana. Imprenta de Pablo e Coni e Hijos, Buenos Aires, 1898 377 p. Br498.975 CQ 38.

Machoni de Cerdeña,Antonio. Arte y vocabulario de la lengua lule y tonocoté; compuestos con facultad de sus superiores. P. E. Coni, Buenos Aires, 1877. 361 p. Br498.971 LM 185. Originally published in 1732 at Madrid.

La Imprenta y Casa editora Coni desde 1854 a 1859, en Corrientes, y 1862 a 1924 en Buenos Aires. Buenos Aires Ediciones de la Exposición de la Industria Argentina 1924 12vo 30 pp Sin tapas

Enlaces externos
Museo Virtual de la Imprenta
Iván Grondona. La inolvidable Imprenta Coni.
Obtenido de "http://www.culturaapicola.com.ar/wiki/index.php/Pablo_Emilio_Coni"

Pablo Cataldi

A consecuencia de la revolución del 11 de Septiembre de 1852, Buenos Aires se escindió de la Confederación, que fijó su capital en la ciudad de Paraná, según lo anotáramos. Mientras los porteños emitían billetes y monedas de cobre, los federales se veían obligados a restañar su penosa situación financiera. Con tal fin, el 9 de Diciembre de 1853 se aprobó el Estatuto para la Organización de la Hacienda y Crédito Público, obra de Mariano Fragueiro, ministro del ramo, que creaba el Banco Nacional de la Confederación Argentina, autorizado a emitir billetes y acuñar metálico, y, más tarde, a recibir moneda cordobesa y riojana.
El Departamento Occidental ocupado por los argentinos después de la Guerra de la Triple Alianza, fue zona en litigio con el Paraguay. Sometido a arbitraje, fue perdido por nuestro país en 1878. A falta de moneda nacional, se resellaron cobres paraguayos con un escudo argentino

El 26 de Enero de 1854 se dispuso la confección de monedas de cobre, lo que era imposible de realizar en las dos cecas de la Confederación; por ello se contrataron en Europa, por un importe de 100.000 pesos. Los valores a acuñar eran de 4, 2 y 1 centavos, denominación que por primera vez aparece en la historia de la moneda argentina. Las piezas llevaban, en su anverso, un sol con la leyenda circular CONFEDERACION ARGENTINA; en el centro del reverso, el valor y la leyenda perimetral TESORO NACIONAL-BANCO.

El artista italiano Pablo Cataldi abrió los cuños para esta pequeña moneda de plata de 1/2 real

Estas monedas fueron lanzadas a la circulación el 18 de Enero de 1855, remitiéndose a partir de entonces a las demás provincias argentinas. En 1856, los cobres se utilizaban en todo el territorio de la Confederación -excepto, obviamente en Buenos Aires-, por lo que estas monedas son las primeras de verdadero carácter nacional desde las acuñaciones patrias de 1813 y 1815.


La historia de estas piezas se perdió lamentablemente con el Archivo de la Confederación, pero se sabe que no fue ajeno a ellas un antiguo prestamista brasileño, José de Buschenthal. Parte de estas labraciones se hizo en Inglaterra, presumiblemente en alguna de las manufacturas de fichas y botones de esa época. Sin embargo, existe una partida de cobres de 4 centavos, que quizá fue troquelada en Brasil.

Entre 1860-61 -últimas emisiones riojanas, últimas de Buenos Aires- y 1881 no hubo acuñación de moneda metálica en nuestro país. La escasez de numerario se fue paliando con divisas de los países limítrofes, especialmente de Bolivia. Pero aparecen también emisiones privadas dignas de mención.

La primera de ellas fue realizada en la Colonia San José, establecimiento fundado por justo José de Urquiza en 1857, en parte de sus tierras, con colonos procedentes de Suiza e Italia. Estos, que se afincaron en la zona, dieron origen a una floreciente ciudad agrícola-ganadera. Hacia 1867, sin embargo, la penuria de monedas en la colonia producía graves inconvenientes en las transacciones, ya que los habitantes, de origen extranjero, no alcanzaban a comprender las fluctuaciones del papel moneda y los vales emitidos entonces en Entre Ríos y otras provincias argentinas.

Urquiza concibió la idea de labrar piezas de plata del valor de medio real, con lo que pretendía solucionar el problema. Para ello pidió el concurso del grabador italiano Pablo Cataldi, quien acuñó pequeñas monedas con el escudo de Entre Ríos en el anverso, y en el reverso, en seis líneas: MONEDA CIRCULANTE DE SAN JOSE, UN MEDIO, 1867; las piezas tenían canto estriado y un peso de 1,7 gramos.

Moneda eminentemente local, se utilizó en forma restringida, avalada sobre todo por el prestigio de su emisor, quien tal vez desconocía la famosa Ley de Gresham. Ella nos enseña que cuando dos monedas se encuentran en circulación, siendo una buena y otra mala, la primera desaparece casi de inmediato, quedando en circulación sólo la última. Eso fue lo que ocurrió en Entre Ríos: las moneditas de plata fueron acaparadas por el público y se llegó a pagar por ellas hasta dos reales, cuatro veces más.

Es curioso señalar que Cataldi, gravemente afectado en su salud mental, utilizó luego los cuños de San José para troquelar diversas piezas de fantasía, combinando sus anversos y reversos con otros, imaginarios, de su invención.


Peso de plata y moneda de 2 centavos de cobre realizados en 1874 a nombre de la Nouvelle France

Otra acuñación privada fue hecha por el francés Orélie-Antoine de Tounens, autotitulado rey de Araucania y Patagonia. Este personaje, procurador en Périgueux y aficionado a las aventuras, desembarcó en 1860 en el Sur de Chile.


Al tomar contacto con los indios mapuches -que conservaban su soberanía sobre una extensa zona-, pudo convencerlos de fundar un reino y se hizo proclamar monarca con el nombre de Orélie-Antoine. Poco tiempo después se anexaba por decreto toda la Patagonia argentina.

Los gobiernos de nuestro país y de Chile intervinieron rápidamente; Tounens fue detenido y enviado a Chile, donde quedó bajo la protección del cónsul francés, quien consiguió salvarlo, enviándolo de retorno a su tierra.

En París, mediante una hábil publicidad, Tounens logró conmover a la opinión pública en su favor, y organizó una expedición a su lejano reino. Hubo tres intentos de llegar al Sur; en uno de ellos, fue reconocido y detenido en Bahía Blanca, volviendo definitivamente a Francia. En 1874 acuñó monedas de plata y cobre con el nombre del rey de Araucania y Patagonia, que distribuyó entre sus amigos, y que nunca vinieron a nuestro país.

Más tarde, Tounens creó la Orden de la Constelación del Sur, que otorgó a diversas personalidades. En la actualidad existe también un pretendiente al trono de Araucania y Patagonia. Tounens falleció el 19 de Septiembre de 1878.

La tercera acuñación privada que se vincula con nuestra historia monetaria, es la realizada por Julio Popper en Tierra del Fuego. Este ingeniero rumano llegó a Buenos Aires en 1885, y al año siguiente realizó exploraciones y cateos en Tierra del Fuego, donde se habían descubierto ricos yacimientos auríferos.

En 1887, en el paraje llamado El Páramo (Bahía de San Sebastián), fundó los "Lavaderos de Oro del Sur", para explotar racionalmente los recursos de la zona. Popper y sus mineros consiguieron extraer interesantes cantidades de oro aluvional, compuesto en un 86,4 por ciento de fino y un 13,6 por ciento de plata.

Para facilitar las transacciones que se hacían en pepitas u oro en polvo, y con el fin de alimentar al mismo tiempo su leyenda de empresario poderoso, Popper acuñó discos de oro con el peso de 1 y 5 gramos, que llevan su nombre y el de su establecimiento, al estilo de los emitidos en California durante la fiebre del oro. También estableció un sistema de correos con estampillas propias, situaciones que dieron lugar a la intervención judicial.

Aunque Popper señaló en el juicio que se trataba de simples medallas, las piezas fueguinas deben ser consideradas monedas en el sentido más primitivo del término: piezas de oro cuyo peso y ley fue garantido por una autoridad, en este caso, privada. Las más antiguas se fabricaron en El Páramo con cuños grabados por el Propio empresario. Son de tipo tosco y primitivo, debido a la precariedad de medios, y constituyen hoy una rareza. Una segunda emisión, más perfecta, se encargó a la Casa de Moneda de la Nación. Ambas series llevan fecha de 1889. El fallecimiento de Popper, en 1893, truncó el impulso de esta empresa.


Cobres federales y emisiones privadas

El grabador Pablo Cataldi en Montevideo

El álbum de Villalba y la medalla al Gral. Flores


Introducción
Adentrarse en temas históricos que, aún hoy, encienden la polémica es riesgoso. Nuestro país, dada su juventud, mantiene temas que, según la óptica del historiador, se tornan contradictorios. Consideramos que no tendría sentido escribir sobre el álbum de Villalba y no saber, por lo menos someramente, quién era él.
El 1º de marzo de 1860 asume la Presidencia de la República don Bernardo P. Berro; el Ministro de Hacienda era el Sr. Tomás Villalba.
Berro debió enfrentar varios problemas de envergadura, los cuales fueron minando su gobierno. Entre ellos resultaron de gran importancia las reclamaciones por parte de Brasil a raíz del Tratado del 29 de mayo de 1851; la oposición por parte de los Senadores del sector llamado "amapolas" y el problema religioso que a la postre resultó decisivo.
Brasil reclamaba, básicamente, el pago de la deuda contraída a raíz del Tratado de mayo de 1851 y por las supuestas injusticias cometidas contra sus connacionales.
Los "amapolas" deseaban evitar el llenado de las vacantes en el Senado por parte de adictos a Berro.
El problema religioso estalló en abril de 1861 por la negativa, por parte de la Iglesia, a dar la autorización para la sepultura del ciudadano alemán don Enrique Jacobsen en la ciudad de San José, por tratarse de un protestante masón.
Posteriormente la vicaría destituyó al cura de la Iglesia Matriz, Juan P. Brid, el cual también ocupaba una banca de Senador. En octubre de 1862 se decreta el destierro de los presbíteros Vera y Conde.
En abril de 1863 al General Venancio Flores, enarbolando la bandera de Quinteros (1858) y los derechos agraviados de la Iglesia, comienza lo que se denominaría la "Cruzada Libertadora".
El 19 de abril de 1863 "invade" el territorio nacional acompañado por su estado mayor desembarcando, proveniente de Buenos Aires, en el Rincón de las Gallinas.
Asume la Presidencia de la República, en su carácter de Presidente del Senado, don Atanasio Aguirre, el 1º de marzo de 1864, en medio de las presiones brasileñas y el apoyo de éstos y Buenos Aires a la "Cruzada Libertadora".
El 2 de enero de 1865 cayó Paysandú luego de la heroica, y hoy legendaria, defensa encabezada por don Leandro Gómez. Este hecho motivó que Montevideo, sitiado por Flores buscara llegar a la firma de la paz evitando el bombardeo de la ciudad por parte de la escuadra brasileña.
Se negocia la llegada a la Presidencia del Senado y, por ende, a la Presidencia de la República (Provisional) de don Tomás Villalba.
El Tratado de Paz que ponía fin a esta guerra se firmó el 20 de febrero de 1865. El General Venancio Flores entró a Montevideo y asumió la Presidencia Provisional. La popularidad de éste, en un primer momento, es grande, al igual que el agradecimiento a don Tomás Villalba por haber evitado la destrucción de Montevideo y la pérdida innecesaria de más vidas humanas.

La medalla para Flores


En marzo de 1865 el Sr. Pablo Cataldi se encontraba en Montevideo, no ubicando el motivo de su estadía aquí. El día 16 de dicho mes, obsequia al Gral. Flores, según la crónica: "un riquísimo sello con las armas nacionales y en el exergo: "REPUBLICA ORIENTAL DEL URUGUAY"'.
El diario "La Tribuna" inicia una suscripción popular "que no pasará de dos reales por persona" con el fin de obsequiar al Gral. Flores una medalla de oro. Presidía la comisión el director de dicho diario, el Sr. José Cándido Bustamante.
El 15 de agosto de 1865 el Sr Pablo Cataldi regresa a Montevideo, trayendo consigo la medalla para el Gral. Flores. La misma era de oro, con un peso de 6 onzas. En el anverso se encontraba el busto del General Venancio Flores; en el reverso, entre una corona de laurel, las fechas "19 de abril de 1863" y "20 de febrero de 1865". Recordemos que la primera fecha corresponde al comienzo de la "Cruzada Libertadora", la del 20 de febrero de 1865 a la firma de la paz y la entrada del Gral. Flores a Montevideo.

Los álbumes para Villalba y la medalla

En los primeros días de marzo de 1865 se crea una Comisión con el cometido de instrumentar los homenajes al Sr. Tomas Villalba.
Hasta ese momento este ciudadano, nacido en 1805, se había desempeñado como Jefe Político de Colonia y de Soriano (1852-53), de Cerro Largo (1854), en cuyos cargos mostró sus dotes de organizador y de verdadero hombre de negocios.
Contador General de la Nación (1855-58), reorganizó las oficinas de recaudación y pagos del Estado. Ministro de Hacienda (1860-61), Senador (1863). Entre sus logros cabe citar: proyectó una nueva Ley y el Reglamento de Aduanas, la reforma monetaria que estableció el peso fuerte de plata, la implantación del sistema métrico decimal, el nacimiento de varias instituciones de crédito. Posteriormente a la asunción del Gral. Flores como Presidente Provisorio, Villalba fue nombrado Contador General del Estado y luego se le asignó el cargo del Comisario de los bancos existentes.
La primera intención de la Comisión de Homenaje fue la de obsequiar a Villalba una medalla de oro. Luego se cambió la idea y se consideró más útil regalarle una casa, en atención a su modesta situación financiera, o en otros términos: por su honrada pobreza. (1)
La casa obsequiada se encontraba en la calle Ituzaingó. Se le obsequiaron, además, dos álbumes: uno por parte de los residentes extranjeros y otro por parte del comercio de Montevideo. Ambos fueron realizados por el grabador Sr. Pablo Cataldi.

El álbum de los residentes extranjeros

Primera tapa

La tapa superior tiene en su centro una guirnalda de laurel de oro verde y flores de rubíes. En el centro de esa guirnalda se ve la ciudad de Montevideo amenazada por una tormenta; en la parte superior y en medio de las nubes, de un lado está Paysandú en llamas, y del otro, un genio saliendo de atrás de las armas de la patria, más un grupo de tres figuras que son: la Discordia con la tea encendida y mordiéndose de rabia en presencia de la Paz; la Guerra, que ufana en su victoria se presenta ante la Paz a recibir el ramo de olivo que ella le presenta; y el genio, que con el brazo extendido parece decir: "¡Basta, no más Guerra!"
El todo del grupo es de oro mate. Al pie se lee en letras de brillantes y rubíes: "Los residentes extranjeros a Villalba". En los cuatro ángulos y en las palmas de oro verde se ven los símbolos de Libertad, Artes, Comercio y Progreso. Los bordes son tres de estilo griego. El primero está compuesto de manos esmaltadas a fuego y en color, que representan guirnaldas de flores. El segundo se compone de una cadena de Unión Masónica de oro en varios colores, en el centro de cuyos eslabones se ven las banderas comerciales de todas las naciones. El tercer borde es de plata dorada y figura una cabeza con que los griegos simbolizaban la resistencia.

Segunda tapa

Exactamente igual a la primera con pequeña variedad, a saber: en la cadena se hallan sustituyendo a las banderas las armas y escudos nacionales y en el centro de las palmas los símbolos de Unión, Paz, Agricultura y Ciencia.
En el centro de la corona de laurel en óvalo griego esmaltado a fuego está el retrato de Villalba. Más abajo, por símbolo de buen augurio de acabar la guerra civil, una escuadra masónica formada de trece globitos de coral y que cada uno tiene en el centro una estrellita de diamantes. Los trece globitos representan los trece departamentos de la República Oriental del Uruguay y en el vacío que resulta de un globo a otro hay unas esmeraldas, símbolo de la esperanza.
A más, una mariposa, la que tocando un resorte abre las alas dejando leer en su abertura: "Paranhos y Flores, 20 de febrero de 1865". En todas las guirnaldas y palmas verdes hay insectos molestos, mangangaes de perlas y rubíes.
Las hojas del álbum son con el escudo patrio y adornos litografiados y escritos análogos; se hallan preparados para cuatro mil firmas divididas en dos columnas en las que cada firma ocupa una casilla.
El álbum queda cerrado por dos elegantes broches de oro y piedras fina, figurando hojas de roble con dos figuras, la Justicia y la Abundancia que sostienen las iniciales L. y V. (Lauro Villalba) cuyas letras engarzadas en amatistas finas, son de diamantes según la moda.
Encerrado el álbum en un estuche forrado interiormente de marroquí con adornos y escritos análogos. El forro del álbum es de terciopelo punzó y raso blanco con los nombres de la Comisión y artistas que han trabajado en la obra.
La parte principal del dibujo, grabado y cincel, han sido ejecutados por el mencionado artista Cataldi y lo demás de la obra, por los señores: Falson (joyero), Berón (platero), Francés (esmaltador), Larsch (litógrafo) y Wiebeec (encuadernador). (2)
Como el costo de la obra excedió a la cantidad fijada, la Comisión pago los $ 2.000 convenidos con el artista y además se comprometió a hacerle entrega de la cantidad que voluntariamente entregaran los firmantes. (3)

El álbum de los comerciantes de Montevideo

El comercio de Montevideo regaló al Señor Villalba un magnífico álbum cuyo adorno había sido encargado al hábil artista Señor Cataldi: una alegoría grabada en oro 18 quilates para ser colocada sobre un fondo de marfil y el marco que debe encerrar el pensamiento del comercio de Montevideo, materializado por el Señor Cataldi.
En medio de una corona de laureles se ve la ciudad de Montevideo. Sobre ella vagan las nubes, amenazando una terrible tormenta; entre las nubes, a la izquierda, está la Discordia, con la tea, que figura el autor que destruyó a Paysandú, que se ve a lo lejos; en seguida está la Guerra que se dirige a Montevideo en cuyas puertas encuentra la Paz que con una mano le presenta el ramo de olivo y con la otra le señala a Villalba que figura ser un Genio.
En un ángulo, Paysandú en llamas y la Discordia desesperada por el anuncio de la Paz, en forma de mujer; después Villalba, detrás del escudo, a quien salva. En el centro de éste se lee la siguiente inscripción: "Villalba". En los ocho ángulos del álbum en medio de palmas entrelazadas, van el emblema de la Libertad, Fraternidad, Paz, Comercio, Industria, Progreso, Ciencias, Artes y una cantidad de adornos.

La medalla "El álbum de Villalba"

Para dicha medalla se tomó el álbum dedicado por los residentes extranjeros de Montevideo. La descripción de la pieza es la siguiente:

Anverso:
Album Villalba en conmemoración de la Paz. 20 de Febrero 1865. Los residentes extranjeros a Villalba (reproducción álbum).

Reverso:
La paz es la más fecunda base de la felicidad de las naciones. A los Exs. Gobiernos aliados el artista dedica (cuádriga con banderas uruguayas y brasileñas). Circular, ø 55 mm. Grabó Cataldi. (4)

Cataldi se asoció al clima festivo que imperaba en la ciudad y a tal efecto "Ha obsequiado al Gobierno 100 medallas de metal blanco, una Id. de plata al museo y 14 representando las Provincias Argentinas". (5)
Por su parte: "El Gobierno ha dado 400 pesos al Grabador Cataldi que días pasados regaló al Museo varias medallas conmemorativas de la paz, y entre ellas una de plata de mucho mérito". Celebramos que el Gobierno haya rivalizado en generosidad y delicadeza con el artista. (6)

(1) "Coronel Eduardo T. Clave - Su vida - 1835-87".
(2) "El Siglo" - Agosto 17 de 1865.
(3) Idem (2) - Marzo 12 de 1865
(4) "Catálogo de Medallas Uruguayas" - IUN.
(5) Idem (2) - Agosto 12 de 1865.
(6) Idem (2) - Agosto 30 de 1865.


Carlos Echinope Arce
Numismática Nº 56
Enero - Diciembre de 1993
Instituto Uruguayo de Numismática
http://letras-uruguay.espaciolatino.com/echinope/pablo_cataldi.htm

Homenaje de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires a Don Matías Pipet Grabador del Primer sello postal Argentino

Homenaje de la Ciudad de Buenos Aires (Instalación de un busto conmemorativo)LEY Nº 182

DENOMINASE MATIAS PIPET AL CANTERO SIN DENOMINACION OFICIAL Y EMPLACESE EL BUSTO CONFECCIONADO POR EL DEPARTAMENTO DE MONUMENTOS Y OBRAS DE ARTE EN HOMENAJE A MATIAS PIPET

Buenos Aires, 22 de abril de 1999.

LA LEGISLATURA DE LA CIUDAD AUTONOMA DE BUENOS AIRES SANCIONA CON FUERZA DE LEY:




Artículo 1º — Denomínase Matías Pipet al cantero sin denominación oficial ubicado entre las calles Ruiz Huidobro, Valdenegro, Galván y Av. Ricardo Balbín.

Art. 2º — Emplácese el busto confeccionado por el Departamento de Monumento y Obras de Arte en homenaje a Matías Pipet en la Plaza del Correo, ubicada entre las calles Sarmiento, Tte. Gral. Juan D. Perón, Av. Leandro N. Alem y Av. Rosales.

Art. 3º — Comuníquese, etcétera.

OLIVERA

Miguel O. Grillo LEY Nº 182

Buenos Aires, 2 de junio de 1999.


En virtud de lo previsto en el Art. 8º del Decreto Nº 2.343-GCBA-98, certifico que la Ley Nº 182 ha quedado promulgada automáticamente el día 21 de mayo de 1999.

Regístrese, publíquese en el Boletín Oficial de la Ciudad de Buenos Aires, pase para su conocimiento y demás efectos a la Secretaría de Hacienda y Finanzas, de Cultura y de Medio Ambiente y Desarrollo Regional, gírese copia a la Legislatura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires por intermedio de la Dirección General de Asuntos Políticos e Institucionales en prosecución de su trámite.

Jorge A. S. Barbagelata

Subsecretario Legal y Técnico

Matías Pipet, Grabador del primer sello postal Argentino

Cuando Matías, mi tatarabuelo, piso por primera vez el suelo argentino; seguramente no pensó que su nombre quedaría perpetuado en la historia de nuestro país.El, como tantos otros inmigrantes, llego a la argentina impulsado por su espíritu aventurero, una vez asentado en la provincia de corrientes de profesión panadero y vivio en la ciudad de Mercedes, asi fue que se entero , casi por casualidad, que se necesitaba una persona que supiera el oficio de grabado; para poder llevar a cabo la tarea de la impresión de el primer sello postal que circulara en nuestro pais.En su juventud, en su tierra natal (Francia) había sido aprendiz de grabador, y fue así que se ofrecio para llevar a cabo dicha tarea.Así fue que Matías Pipet, realizó el grabado de los clisés para la impresión del sello , grabó ocho clisés en cobre, trabajados en forma individual, todos parecidos, pero con variantes facilmente reconocibles. Los ocho clisés, de 19 x 22 mm cada uno. Se montaron sobre madera. La primera impresión se realizó en agosto de 1856, en la Imprenta del Estado y comenzaron a venderse el día 21 de ese mes. En diciembre de 1878 (22 años después) el gobernador de Corrientes, Felipe Cabral, decretó que los abogados, procuradores y agrimensores utilizaran esos timbres postales, para el sellado de los escritos que presentaran, según la nueva ley de impuestos que regiría a partir de 1879 , el 21 de agosto de 1856, mas tarde se instituyó como el día del filatelista argentino.La estampilla fue impresa en papel de barrilete, con contorno liso y tenía pormotivo la esfigie de la Diosa Ceres, Nombre latino de la deidad de la agricultura; y tuvo 17 emisiones, lanzadas hasta 1880, cuando se nacionalizaron los servicios postales. La tarea habia sido encomendada el Dr Juan Pujol , por entonces Gobernador de la provincia de Corrientes, quien trajo la idea luego de un viaje por Europa.

http://www.pipet.com.ar/matias/